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Predícame Un Sermón

Raras veces hay personas que piden se les predique algo de la palabra de Dios. Este día 4 de octubre (2012) que llegamos a visitar a Fernando Contreras al cuarto 518 del Hospital UMC. El expresó su gusto al ver que al fin había llegado su sobrino Omar… Pero Omar nos pidió que saliéramos afuera porque no le podía oír bien y fue cuando le dijo: “Predícame un sermón, ya de una vez.”

— Enseguida Omar, con cierta sorpresa, le preguntó, “¿Quiere que le predique?’

–Omar le contó la historia de Nicodemo que se encuentra en Juan 3:1-5: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Minutos después nos llama que entremos porque quería que oyéramos la confesión de Fernando.

Dijo que él creía en Cristo y que quería ser perdonado de sus pecados. Pero él no sabía si podría ser bautizado, si tendría fuerzas en su cuerpo… En eso llegó el capellán (Chaplain)Jerry para darnos la noticia que sí tenían lista una tina con agua tibia. (Omar les había llamado desde la noche anterior, cuando venía en el camino, preguntando si tendrían una tina apropiada para efectuar un bautismo). Fernando fue llevado en silla de ruedas hasta donde estaba el agua y con la ayuda de dos enfermeras fue sentado adentro de la tina y después de que Omar le bautizó como Cristo mandó (Mateo 28:19), cantamos el himno 23: “Bautícese cada uno.”

Hubo lágrimas de gozo… Y el capellán oímos que gritó, “Aleluya”. Fernando se notaba que estaba contento porque Dios en su grande providencia le había concedido vida y ser bautizado para obtener el perdón de sus pecados (Hechos 2:38). Ya en la tarde como a las 8 fuimos otra vez a visitar a Fernando y cantamos como10-12 himnos, su mamá Socorro, sus hermanas Malena, Panchita, Celina, Juanita, Nicolasa y sus sobrinos Nahum, Omar, y el que escribe esta nota. HUbo regocijo. Oremos por nuestro nuevo hermano Fernando, que Dios lo ayude a resistir el dolor de su enfermedad. Ojalá muchos otros  lleguen a obedecer el evangelio antes de partir de este mundo.

                          — Roberto V. Spencer.
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